martes, 18 de septiembre de 2007

Tú que nunca serás del todo mío...


Sábado fue, y capricho el beso dado,
capricho de varón, audaz y fino,
mas fue dulce el capricho masculino
a este mi corazón, lobezno alado.

No es que crea, no creo,
si inclinado sobre mis manos te sentí divino,
y me embriagué.
Comprendo que este vino no es para mí,
más juego y rueda el dado.

Yo soy la mujer que vive alerta,
tú el tremendo varón que se despierta
y es un torrente que se ensancha en río,
y más se encrespa mientras corre y poda.
Ah, me resisto, más me tienes toda,
Tú, que nunca serás del todo mío.


Alfonsina Storni.

La llave maestra



La luz de su cuarto me habla de él cuando no está,
me acompaña cuando tengo miedo,
y siempre tengo miedo porque soy valiente;
oye su paso sobre los mosaicos de la entradava
a su encuentro cuando abre la puerta lentamente
cuando lo espero, y siempre lo espero;
lo mismo es para la luz eléctrica que para la luz del sol,
lo mismo para el sol que la luna o la estrella.
Un tapiz forma la luz complicada es la vida y siempre la vida.
Si me quedara ciega la vería con mis patas
o tal vez con mi frente cuando llega.
El tapiz no lo forma la luz sino su llegada,
el sonido que cambia de oscuro en claro.
El tablero de la luz tiene varias llaves
pero una gobierna el resto: se llama la llave maestra.
Del mismo modo el tablero de mi luz
tiene una sola llave que gobierna las otras
la llave que está en sus manos.
Apagaría todas las luces si quisiera
pero yo cierro los ojos para no ver la oscuridad
que podría ser luz para no herirlo.

Silvina Ocampo.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Geometria de la mujer.


Soy mujer



redonda como el Universo



pirámide que desconoce sus secretos



triangular en algunas partes



con hipotenusas perfectas y calculables



por cualquiera de mis lados.



Soy mujer



cuadrada y terca cuando de vos se trata



pentagonal cuando planeo la más secreta de mis armas



soy mujer-lineal



la distancia más corta entre tu todo y tu nada.



Soy mujer



punto tal vez de tus referencias.


Marianelle Coriols.

Te esperaré apoyada en la curva del cielo...


Te esperaré apoyada en la curva del cielo

y todas las estrellas abrirán para verte sus ojos conmovidos.

Te esperaré desnuda.

Seis túnicas de luz resbalando ante ti

deshojarán el ámbar moreno de mis hombros.


Nadie podrá mirarme sin que azote sus párpados

un látigo de niebla.


Sólo tú lograrás ceñir en tus pupilas

mi sien alucinada y mis manos que ofrecen

su cáliz entreabierto a todo lo inasible.
Te esperaré encendida.

Mi antorcha despejando la noche de tus labios


libertará por fin tu esencia creadora.


¡Ven a fundirte en mí!


El agua de mis besos, ungiéndote, dirá tu verdadero nombre.



ERNESTINA DE CHAMPOURCIN

Soledad



Todos van, todos saben...sólo yo no sé nada.




Sólo yo me he quedado abstraída y lejana,



soñando realidades, recogiendo distancias.



Cada pájaro sabe qué sombra da su rama,



cada huella conoce el pie que la señala.



No hay sendero sin pasos ni jazmines sin tapia...




¡Sólo yo me he quedado en la brisa enredada!




Sólo yo me he perdido en un vuelo sin alas


por poblar soledades que en el cielo lloraban.




Sólo yo no alcancé lo que todos alcanzan



por mecer un lucero a quien nadie besaba.


Ernestina de Champourcin.

Carta al vacio.



Es escribir a alguien o lanzarse al silencio,



a nadar en lo oscuro, a encender una llama



aunque ahoguen las dudas.




¿Carta a lo que no existe?




Hay buzones alados que se disparan solos




y un correo sin pistas ni trayecto seguro.




Eludir el camino que todos conocemos.




Seguir hacia adelante




ruta de los que intentan lo que nunca pensaron




y se sienten felices porque hay algo distinto,




porque se desvanece de pronto lo que sobra



y no existe el vacío si queremos colmarlo.



Ernestina de Champourcin.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Yo me olvidé que se hizo ceniza tu pie ligero,
y, como en los buenos tiempos, salí a encontrarte al sendero.
Pasé valle, llano y río y el cantar se me hizo triste.
La tarde volcó su vaso de luz ¡y tú no viniste!
El sol fue desmenuzando su ardida y muerta amapola;
flecos de niebla temblaron sobre el campo. ¡Estaba sola!
Al viento otoñal, de un árbol crujió el blanqueado brazo.
Tuve miedo y te llamé:"¡Amado, apresura el paso!
Tengo miedo y tengo amor, ¡amado, el paso apresura!
Iba espesando la noche y creciendo mi locura.
Me olvidé de que te hicieron sordo para mi clamor;
me olvidé de tu silencio y de tu cárdeno albor;
de tu inerte mano torpeya para buscar mi mano;
¡de tus ojos dilatados del inquirir soberano!
La noche ensanchó su charco de betún;
el agorero búho con la horrible seda de su ala rasgó el sendero.
No te volveré a llamar, que ya no haces tu jornada;
mi desnuda planta sigue, la tuya está sosegada.
Vano es que acuda a la cita por los caminos desiertos.
¡No ha de cuajar tu fantasma entre mis brazos abiertos!

Gabriela Mistral.

Tus labios han deletreado una sonrisa.
Las palabras declinan
como ocasos
sobre los pétalos de los caminos.
Un pajarito se ha dormido
con un poco de luz
sobre la piedad de tus manos
y se oye palpitar un beso
sobre el cansancio de tus ojos.


Norah Lange.

Tus lágrimas se deslizan

por la pendiente de un recuerdo.

El rosario de tus besos


ha iluminado mi tarde.


El caminito rosado de tus huellas


aguarda tus pasos.Vuelve.


Acaso en tu ventana


un verso mío se desangra.


Norah Lange.